
Tanto trabajo me ha costado mover las manecillas, acomodarlas y engañarme a mi misma sobre mi perdida de tiempo, pero ya estoy aquí.
Y el minutero sigue comiendo minutos que me gustaría retener.
Es tarde. Uno, dos, diez, quince.
Vuelan y se escapan. Desearía detenerlos.
Y veo gente pasar, difuminarse en los pasillos como los segundos entre mis manos.
Comienzo a desesperar.
Jamás fuiste puntual. Jamás fui paciente.
Treinta, cuarenta y cinco, como suma un número más, como huyen lentamente sin poder hacer nada para evitarlo.
Ya estás aquí.
-“Hola, disculpa, es que habííía un taco, ni te imaginas. ¿Llevas mucho rato esperando?”
-“No, llegué hace cinco minutos nomás”-con una sonrisa condescendiente.
No comments:
Post a Comment