
Black Milk
Giraba en sí,
Seguro caería,
Mientras pensabas que existías,
Soñabas que pensabas que lo hacías.
El vaso... que giraba
Se derramó.
Y ya era imposible volverlo a llenar.
El líquido se esparcía,
Mientras tu te desmoronabas,
Al despertar de tu sueño,
En donde pensabas que existías.
El ruido del vidrio quebrándose contra el piso,
En cientos de pequeños cristales.
Los cuales volaban en la habitación vacía.
Donde el contenido, negro, denso o más bien líquido.
Se desparramaba y te envolvía.
Creías que era tu fin,
Por fin dejaste de fingir una realidad que no existía!
Jamás lo hizo.
No existes!
Ya despertaste.
Ya no puedes, aunque lo intentes,
Convencerte en volver a soñar que vives.
Es tarde y aquel espeso líquido se ha extendido por toda la habitación
Tu cuerpo ya no se distingue.
Y los cristales siguen flotando en aquella sala, donde hace un minuto aún soñabas que existías.